Cuando el cuerpo habla en vacaciones
de Lic. Alejandro Gelato | 30 de marzo de 2026
Martín juega al fútbol todas las semanas. En un partido va fuerte a disputar una pelota y cae mal. Se levanta, sigue jugando y termina el partido sin problemas. En el momento no siente dolor, no siente nada. Recién cuando llega a su casa, se sienta y apoya la pierna, aparece la molestia.
Vanessa renunció a un trabajo que le estaba haciendo mal. Durante meses sostuvo un ritmo frenético, de exigencia y desgaste. Lo sufría, pero seguía. Ahora, a los pocos días de lograr soltar, comenzó a sentir un cansancio importante, angustia, dolores, insomnio.
En ambos casos la respuesta suele ser la misma, no es que el malestar apareció después, es que recién ahora el cuerpo puede ser escuchado. En caliente, no hay registro. Algo muy parecido ocurre en vacaciones.
Durante el año, muchas personas viven en modo “no parar”: trabajo, rutinas, responsabilidades, tareas pendientes. Aunque haya cansancio o malestar, no hay registro, se avanza. El cuerpo y la mente compensan, sostienen, tapan señales.
Cuando llegan las vacaciones y baja el ritmo, el cuerpo deja de compensar. Y entonces aparecen los síntomas. Dolores corporales, problemas digestivos, insomnio, angustia, ansiedad, tristeza sin una causa clara. Y la pregunta habitual: ¿Cómo puede ser que ahora, estando de vacaciones, me sienta así? Las vacaciones no generan el malestar, lo hacen visible.
Así como el deportista no siente la lesión mientras corre, muchas personas no registran lo que les pasa mientras están en exigencia constante. Cuando el ritmo baja, el cuerpo aprovecha el espacio para hablar. Algo similar sucede antes de dormir. Durante el día funcionamos, resolvemos y cumplimos. Pero cuando nos acostamos y se apaga todo, aparecen pensamientos y emociones que no tuvieron lugar antes. No surgen de la nada, ya estaban ahí.
En el Centro de Psicoterapia Di Mauro Davrieux solemos encontrarnos con estos momentos: cuando el ritmo baja y empiezan a aparecer señales que durante mucho tiempo quedaron en segundo plano. Tal vez la pregunta no sea por qué aparecen síntomas en vacaciones, sino: ¿qué venía sosteniendo mi cuerpo durante todo el año?
Artículo escrito por Lic. Alejandro Gelato – Psicólogo del Centro.
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