El impacto digital en la salud mental
Porque no todo lo que brilla en la pantalla es bienestar
de Lic. Julieta Vescio | 07 de mayo de 2025
La tecnología ha revolucionado nuestra forma de vivir y conectarnos con los demás, además, ha planteado nuevos desafíos para nuestra salud mental, los cuales debemos tener en cuenta para evitar caer en un estilo de vida desequilibrado.
En cuanto a sus beneficios, la tecnología ofrece muchos beneficios, como facilidad de acceso a recursos, información, concientización y terapias, lo que beneficia especialmente a quienes viven en áreas remotas. También es útil para tratamientos relacionados con la exposición del paciente ante situaciones que le generan miedo. Por ejemplo, una persona con agorafobia podría exponerse dentro de un entorno virtual seguro a un escenario donde deba caminar por un espacio abierto, de esta forma se podría trabajar de forma gradual para evitar agobiar al paciente antes de utilizar la exposición en vivo en un entorno real. Además, permite mayor conexión y apoyo social.
A pesar de los numerosos beneficios que ofrece, es fundamental equilibrar su uso para evitar impactos negativos en nuestro bienestar psicológico. Diversas investigaciones estiman que alrededor del 5-10% de la población mundial puede experimentar síntomas significativos de adicción. Otra investigación sugiere que el 88% de los adolescentes no es consciente de que el uso abusivo de la tecnología puede ocasionar problemas de salud mental, además, se ha encontrado que el 85,7% de los casos permanecen conectados a internet durante más de 5 horas al día.
El uso excesivo de dispositivos tecnológicos, como los teléfonos en general y las redes sociales, se encuentra relacionado con una mayor incidencia de síntomas de ansiedad, depresión y estrés. Uno de los factores más influyentes es la sobrecarga de información y la exposición constante a contenidos que pueden generar comparaciones sociales negativas. Las redes sociales, en particular, pueden crear una ilusión de perfección en la vida de los demás, lo que lleva a sentimientos de insuficiencia, envidia y baja autoestima. Asimismo, aunque facilita la conexión, también puede fomentar la desconexión emocional y el aislamiento social. La comunicación en línea, aunque conveniente, a menudo carece de la profundidad y la autenticidad de las interacciones cara a cara, lo que puede llevar a una sensación de soledad y aislamiento. Esto es preocupante si consideramos que los adolescentes pasan mucho tiempo en línea, disminuyendo su interés por realizar otras actividades, además de verse especialmente vulnerables a la presión social y el ciberacoso.
El uso prolongado de dispositivos electrónicos también tiene un impacto negativo en el sueño. La exposición a la luz azul de las pantallas puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, lo que dificulta conciliar el sueño y mantener un ciclo de sueño saludable. La falta de sueño, a su vez, está estrechamente relacionada con un aumento en los síntomas de ansiedad, depresión e irritabilidad. Además, la costumbre de revisar los dispositivos antes de dormir puede llevar a la hiperactivación mental, dificultando y retrasando aún más el descanso.
Para mitigar estos efectos negativos, es crucial establecer límites en el uso de la tecnología. Esto incluye crear momentos de desconexión digital al mantener espacios libres de tecnologías, especialmente antes de dormir para lograr un sueño más reparador. A su vez, es necesario tomar conciencia del tiempo que pasamos en las redes sociales para determinar dónde volcamos la mayoría de nuestras horas mientras estamos despiertos. Por lo cual, debemos poner en práctica estrategias que nos permitan establecer límites y equilibrar nuestra relación con la tecnología, fomentar interacciones cara a cara y participar en actividades que no involucren pantallas.
Otra estrategia efectiva es el uso de la tecnología de manera consciente, tomando decisiones conscientes sobre cómo, cuándo y por qué utilizamos los dispositivos digitales. Por ejemplo, establecer horarios específicos para revisar el correo electrónico o las redes sociales puede ayudar a evitar la sensación de estar constantemente sobrecargado. También puede resultar útil utilizar aplicaciones que monitorizan y limitan el tiempo de pantalla, proporcionando recordatorios para tomar descansos regulares.
En resumen, la tecnología en sí misma no es ni buena ni mala; esto se debe a que su impacto en nuestra salud depende en gran medida de cómo la utilicemos. Hoy en día, la tecnología desempeña un papel cada vez más importante en nuestras vidas y en la salud mental, debiendo ser necesario adoptar un enfoque consciente, responsable y equilibrado para aprovechar sus beneficios al mismo tiempo de que protegemos nuestro bienestar psicológico. Intentemos que las tecnologías sirvan para mejorar nuestra calidad de vida en lugar de convertirse en una fuente de estrés y malestar.
Si sentís que la tecnología está afectando tu descanso, tus relaciones o tu estado de ánimo, o si simplemente necesitás un espacio para hablar y reencontrarte con vos mismo, te invitamos a comenzar un proceso terapéutico. La terapia no es solo para momentos de crisis, es también una forma de autoconocimiento y prevención. En el Centro Di Mauro Davrieux estamos para acompañarte.
Artículo estrito y revisado por Lic. Julieta Vescio, integrante del Centro de Psicoterapia Di Mauro Davrieux.
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