Empatía -¿Sus zapatos o mis zapatos?
de Di Mauro Davrieux| 13 de marzo de 2025
A veces creemos que entendemos a los demás. Pensamos que sabemos por qué reaccionan como reaccionan, por qué actúan de determinada manera, por qué se sienten cómo se sienten. Nos decimos que es lógico, que en su lugar haríamos lo mismo… pero, ¿realmente estamos en su lugar?
Nos ponemos en los zapatos del otro, pero con nuestros pies. Miramos su historia, pero con nuestros ojos. Intentamos comprender, pero desde nuestra propia experiencia. Y cuando no encaja con lo que nos parece razonable, minimizamos: No es para tanto. Podría haber hecho otra cosa. Yo no lo haría así.
Pero, ¿y si realmente hubiéramos vivido su historia? ¿Si hubiéramos pasado por sus miedos, pérdidas y cicatrices? ¿Seguiríamos viendo el mundo de la misma manera? Cada persona carga con una historia única, llena de experiencias que moldean su forma de ser. Lo que para uno es insignificante, para otro puede representar una herida profunda.
Tendemos a etiquetar sin darnos cuenta de que solo estamos viendo una parte de la historia. Detrás de una reacción que nos parece exagerada puede haber un dolor acumulado. Detrás de alguien que no logra avanzar puede haber una lucha que no vemos. Y detrás de un silencio pueden existir palabras que nunca encontraron espacio para ser dichas. En nuestra necesidad por entender el mundo de forma rápida, nos olvidamos de que la realidad del otro puede ser mucho más compleja de lo que percibimos.
Y acá es cuando nos preguntamos, ¿cómo podría ser más empático?; ¿qué le digo? La respuesta es que no siempre hace falta encontrar las palabras justas. A veces, lo más importante no es decir, explicar ni aconsejar, sino simplemente estar. Permanecer al lado del otro sin juzgar, sin querer interpretar, sin reducir su historia a lo que nosotros creemos entender. La verdadera empatía implica escuchar, aceptando que no siempre podremos comprender lo que el otro siente.
Ser empático no significa estar de acuerdo con todo ni justificar cualquier actitud, sino abrir un espacio de contención y respeto. Es reconocer que la realidad de los demás no es menos válida solo porque no encaja con la nuestra. Nos cuesta aceptar que alguien pueda ver el mundo de forma diferente, pero hacerlo nos enriquece y nos ayuda a construir relaciones más genuinas, más humanas. Y quizás, la próxima vez que sintamos la tentación de juzgar, podremos preguntarnos: ¿Estoy viendo esto desde sus zapatos o desde los míos?
Si conoces a alguien que está atravesando un momento difícil, recuerda que a veces lo mejor que podemos ofrecer es nuestra presencia y un oído atento, sin juicios ni presiones. Si en algún momento sientes que necesitas apoyo para poder acompañar mejor a los demás o para lidiar con tus propias emociones, no dudes en buscar ayuda. En el Centro de Psicoterapia Di Mauro Davrieux, estamos para acompañarte en tu proceso, brindándote un espacio seguro y las herramientas necesarias para que puedas sentirte escuchado y comprendido en tu camino hacia el bienestar.
Artículo estrito y revisado por Lic. Alejandro Gelato
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