Bullying: la violencia que suele pasar desapercibida
de Di Mauro Davrieux | 30 de abril de 2026
Cada 2 de mayo se conmemora el Día Internacional contra el Acoso Escolar, también conocido como bullying. Esta fecha busca visibilizar una problemática que afecta a millones de niños, niñas y adolescentes en todo el mundo.
Se estima que aproximadamente 246 millones de estudiantes sufren algún tipo de violencia o acoso escolar cada año, lo que representa entre el 25-35% de la población estudiantil mundial. Estas cifras muestran que no se trata de situaciones aisladas, sino de un fenómeno global que requiere atención y compromiso social.
Además, muchos casos permanecen invisibilizados, los niños y adolescentes suelen tardar meses en contar lo que les ocurre o directamente no lo comunican por miedo, vergüenza o porque creen que “es algo normal”. Esto puede agravar el impacto emocional y limitar las posibilidades de recibir ayuda a tiempo.
¿Qué es el acoso escolar?
El bullying no es una simple broma ni un conflicto entre compañeros. Es una forma de violencia que se repite en el tiempo y que implica una relación de poder desigual entre quien agrede y quien recibe la agresión. Sus consecuencias pueden afectar profundamente la salud mental, el desarrollo social y el bienestar emocional de quienes lo padecen.
Puede manifestarse de diferentes maneras:
- Acoso físico: golpes, empujones o agresiones directas.
- Acoso verbal: insultos, burlas, amenazas, difusión de rumores o humillaciones.
- Exclusión social: aislamiento deliberado o rechazo dentro del grupo.
- Ciberacoso: hostigamiento digital, permite que la violencia continúe fuera del espacio escolar.
¿Por qué es importante intervenir?
El bullying puede dejar marcas profundas, entre las más frecuentes se encuentran:
- Ansiedad y tristeza persistente.
- Disminución de la autoestima.
- Aislamiento social y sentimientos de soledad.
- Miedo o rechazo a asistir a la escuela o al liceo.
- Problemas de sueño o alimentación.
- Dificultades para concentrarse.
- Descenso en el rendimiento académico.
En situaciones más graves, puede derivar en depresión, estrés postraumático, conductas autolesivas o ideación suicida.
Señales de alerta a tener en cuenta
Existen algunas señales que pueden indicar que un niño o adolescente está atravesando una situación de acoso escolar. La presencia de una sola no necesariamente confirma un caso de bullying, pero sí puede ser un indicador de que algo no está bien y merece ser escuchado.
- Angustia, tristeza o apatía.
- Cambios bruscos en el comportamiento o episodios de irritabilidad.
- Aislamiento social.
- El deseo de cambiar de escuela o liceo.
- Simulación de enfermedades para evitar asistir a clase.
- Lesiones físicas sin explicación clara.
- Malestar después de usar el teléfono o Internet.
- Pérdida o daño frecuente de pertenencias personales.
- Solicitud frecuente de dinero.
- Problemas para dormir o pesadillas recurrentes.
- Descenso en el rendimiento académico.
Romper el silencio: una tarea de todos
El bullying no es un fenómeno que involucre solo a dos personas. Se trata de una dinámica grupal donde intervienen distintos roles:
- El agresor.
- La víctima.
- Quienes apoyan o refuerzan la agresión.
- Los observadores o espectadores pasivos.
- Los defensores que intentan ayudar.
Prevenirlo implica promover entornos educativos seguros, fomentar la empatía y enseñar formas saludables de convivencia. También requiere intervenir tempranamente cuando aparecen situaciones de violencia, acompañando tanto a quienes la sufren como a quienes la ejercen, ya que estos últimos también necesitan orientación y apoyo.
Hablar de bullying es hablar de salud mental, convivencia y derechos. Cuando los adultos abordan estos temas con naturalidad, los niños y adolescentes se sienten más seguros para expresar lo que les ocurre.
Algunas acciones importantes son:
- Escuchar activamente a los hijos.
- Hablar abiertamente sobre el respeto y la convivencia.
- Promover la empatía hacia los demás.
- Ser un modelo de comportamiento respetuoso.
En el Centro de Psicoterapia Di Mauro Davrieux promovemos espacios de escucha y reflexión que permiten comprender el impacto emocional de estas situaciones y acompañar a niños, adolescentes y familias en la construcción de vínculos más seguros, saludables y respetuosos. Reconocer el problema y hablar de él es el primer paso para construir entornos educativos donde todos los estudiantes puedan aprender y crecer sin miedo.
Artículo revisado por Mag. Daniel Davrieux| Director.
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