Autolesiones: Cuando el dolor no puede hablar
de Lic. Lucrecia Lombardi | 09 de marzo de 2026
En marzo se conmemora la Concientización sobre la Autolesión, una fecha destinada a visibilizar las autolesiones, reducir el estigma y promover información basada en evidencia.
Hablar de autolesión no la promueve. El silencio, en cambio, refuerza la vergüenza.
¿Qué son las autolesiones?
Las autolesiones no suicidas son conductas intencionales de daño físico hacia uno mismo (cortes, quemaduras, golpes, rasguños intensos, entre otros) sin intención directa de muerte.
En la mayoría de los casos cumplen una función emocional:
- Regular emociones intensas
- Disminuir ansiedad, enojo o culpa
- Sentir algo cuando hay vacío
- Castigarse
- Expresar un dolor que no encuentra palabras
No son un “capricho” o un “llamado de atención”, son una estrategia desadaptativa para manejar algo que duele.
Algunas señales que pueden aparecer:
- Uso constante de mangas largas incluso con calor.
- Heridas frecuentes o excusas poco claras sobre lesiones.
- Aislamiento repentino.
- Cambios bruscos de humor.
- Dificultad para hablar de lo que sienten.
- Objetos punzantes guardados sin explicación.
Es importante tener en cuenta que ninguna señal por sí sola confirma una autolesión, pero sí invita a acercarse con cuidado. Además, la autolesión puede generar una liberación rápida de tensión emocional. Por eso puede volverse repetitiva: alivia en el corto plazo, pero no resuelve el problema de fondo.
Mitos frecuentes
- “Lo hace para llamar la atención”: En la mayoría de los casos ocurre en secreto. Si alguien necesita atención, eso también habla de una necesidad emocional legítima.
- “Si no quiere matarse, no es tan grave”: El malestar que lleva a una autolesión siempre es significativo y merece ser atendido.
- “Hablar del tema lo empeora”: Preguntar con respeto no induce la conducta. Al contrario, puede aliviar el aislamiento.
- “Es solo una etapa adolescente”: Puede aparecer en la adolescencia, pero también en adultos. No es algo que deba minimizarse.
¿Cómo acompañar?
Nuestro trabajo apunta a desarrollar estrategias alternativas de regulación emocional que sean seguras y sostenibles. Acompañar no es sinónimo de controlar, es ofrecer presencia segura.
Ayuda…
- Escuchar sin interrogar.
- Validar emociones (“entiendo que debe doler mucho”).
- Preguntar con suavidad (“¿te lastimaste para aliviar algo?”).
- Ofrecer ayuda profesional sin imponer.
- Mantener la calma.
No ayuda…
- Retar o amenazar.
- Minimizar (“no es para tanto”).
- Exigir promesas inmediatas de que no volverá a hacerlo.
- Invadir privacidad sin diálogo previo.
Debemos tener en cuenta que …
Visibilizar no es fomentar. Es prevenir.
Acompañar no es controlar. Es sostener.
Desde el Centro de Psicoterapia Di Mauro Davrieux entendemos que hablar de autolesiones es un acto de cuidado y prevención. Si vos o alguien cercano está atravesando esta situación, buscar apoyo profesional puede marcar una diferencia significativa. El malestar no debe vivirse en soledad, acompañar y dejarse acompañar es parte del camino hacia el bienestar.
Artículo escrito por Lic. Lucrecia Lombardi – Psicóloga del Centro.
Tu salud mental es nuestra prioridad
Nuestro equipo de trabajo se integra por profesionales de la Salud Mental.
