Jugar no es solo diversión, es aprender y crecer
La importancia del juego en el desarrollo infantil
de Lic. Fernanda Nava | 01 de junio de 2026
Cada 1° de junio, se conmemora el Día Internacional de la Infancia, una fecha que nos invita a reflexionar sobre cómo cuidamos a nuestros niños y de qué forma podemos procurarles y garantizarles una infancia plena, donde haya espacio para explorar, crear y, sobre todo, jugar.
No es casualidad que el juego surja como tema central cuando hablamos de la infancia, ya que en realidad es un derecho. El Artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño reconoce que todos los niños tienen derecho al juego y a tener actividades recreativas propias de su edad.
El juego no es un premio y no es un relleno entre las obligaciones y actividades diarias; es parte fundamental del desarrollo de los niños. Es ahí donde surge la pregunta: ¿Qué espacio le estamos dando al juego en la vida de nuestros hijos?
En un mundo donde las agendas se llenan de actividades, las pantallas parecen la forma más rápida y sencilla de entretenerlos y las obligaciones quitan el tiempo, el juego, eso que parece simple, espontáneo, y, hasta sin sentido e improductivo, es en realidad una de las experiencias más poderosas para el desarrollo de los niños.
Importancia del juego en el desarrollo infantil
Cuando un niño juega, no está perdiendo el tiempo, está generando aprendizajes significativos, construyendo su mundo interno y comprendiendo sus experiencias. Por medio del juego, los niños aprenden a reconocer y gestionar sus emociones, a relacionarse con otros, a resolver conflictos y a entender las normas que rigen la convivencia social.
- A nivel sensorial y motriz, el juego favorece el desarrollo tanto de la motricidad gruesa como fina y contribuye al conocimiento de su cuerpo y del mundo a través de los sentidos. Armar un rompecabezas, construir con bloques, jugar a las escondidas o jugar con distintas texturas promueve el desarrollo de la coordinación de movimientos y desplazamiento, al desarrollo del equilibrio, a la coordinación oculomotora y a comprender el entorno que los rodea.
- A nivel emocional, el juego ofrece a los niños la oportunidad de asimilar situaciones, gestionar emociones (tolerancia a la frustración) y aumentar su autoconfianza. Un niño que representa situaciones cotidianas como una consulta médica, en realidad, está elaborando emociones que todavía no sabe poner en palabras y aprendiendo y practicando estrategias para enfrentar situaciones de la vida diaria.
- A nivel cognitivo, el juego estimula la imaginación, la creatividad, favorece funciones cognitivas como la atención y la memoria, además de que promueve el desarrollo del lenguaje. Inventar una historia con personajes, jugar a las muñecas o el juego colaborativo fomenta el pensamiento flexible y la capacidad de anticipar consecuencias.
- A nivel social, el juego compartido enseña a negociar, a ceder, a esperar el turno y a considerar las perspectivas de los demás, además de que ayuda a practicar distintos roles sociales.
El juego y las pantallas
Vivimos en una época en la que la tecnología forma parte de nuestro día a día. Los dispositivos electrónicos funcionan como herramientas reales para muchas familias: entretener a los niños después de una jornada larga, o ayudar a que la salida al restaurante sea más tranquila. Es comprensible. Y es parte del mundo en el que criamos.
En ese contexto, la pregunta que muchas familias se hacen es si las pantallas son aliadas o enemigas del juego. La respuesta honesta es: depende. El problema no es la tecnología en sí misma, sino lo que deja de pasar cuando el tiempo frente a un dispositivo ocupa el lugar que antes tenía el juego.
El juego solo, con otros niños o con un adulto, no necesita un objetivo específico ni una estructura rígida. Es justamente ahí, en ese espacio abierto, donde ocurre algo especial: el niño toma decisiones, inventa, se equivoca y vuelve a intentar. Y cuando los padres se suman a ese espacio, pasa algo más: el vínculo se fortalece. Jugar juntos no es solo entretenerse, es una de las formas más genuinas de conectar con un hijo.
Algunas claves para encontrar el equilibrio:
- Priorizar el juego físico y al aire libre antes de encender cualquier dispositivo.
- Animarse a jugar con los hijos, aunque sea un rato: un juego de mesa, armar algo juntos, salir a la plaza.
- Usar las pantallas de forma activa: crear, construir, jugar con otros, no solo consumir.
- Establecer momentos sin tecnología, especialmente antes de dormir y durante las comidas.
¿Cómo fomentar el juego en casa?
No hace falta una sala de juegos equipada ni juguetes costosos. Lo que más necesitan los niños para jugar es tiempo y espacio. Compartimos algunas ideas según las edades:
- Hasta los 3 años: juego sensorial con agua, arena, masas o telas. Explorar texturas y materiales simples es la mejor escuela para esta etapa.
- De 3 a 6 años: juego simbólico, jugar a la casita, a los médicos, a los superhéroes. Cualquier objeto cotidiano puede convertirse en un personaje o un escenario.
- De 6 a 12 años: juegos de mesa, juegos de reglas y roles, juego al aire libre con pares. La clave es que ellos lideren y tomen decisiones.
- El juego de construcción como armar rompecabezas, bloques, etc. Es un tipo de juego que se puede fomentar desde el año y se presenta de manera transversal a lo largo del desarrollo.
El juego en adultos
Participar en el juego con los niños o en sus actividades recreativas no debería considerarse o sentirse como una carga adicional o una obligación más. Cuando lo hacemos de verdad siguiendo su ritmo y entrando en su lógica, estamos haciendo algo muy poderoso: les transmitimos, sin necesidad de palabras, que sus intereses también son importantes para nosotros.
No se trata de horas, sino de calidad. Unos minutos de juego auténtico tienen más valor que una tarde completa donde cada uno está sumido en sus propias cosas. Además, hay un beneficio inesperado para nosotros los adultos: jugar también nos alivia y nos reconecta con una parte de nosotros que a menudo se encuentra oculta por las obligaciones diarias.
Acompañar la infancia desde el juego
En el Centro de Psicoterapia Di Mauro Davrieux acompañamos diariamente a niños y familias, y sabemos que muchas veces las emociones que los niños aún no pueden poner en palabras aparecen primero en el juego. Allí expresan, elaboran y comprenden lo que viven.
La próxima vez que tu hijo te proponga jugar, te invitamos a decir que sí. Aunque sea por un momento o aunque no sepas las reglas. Ese pequeño gesto puede convertirse en un gran espacio de conexión, seguridad y bienestar.
Artículo escrito por Lic. Fernanda Nava – Psicóloga del Centro.
Tu salud mental es nuestra prioridad
Nuestro equipo de trabajo se integra por profesionales de la Salud Mental.
