Familias imperfectas, vínculos que importan
de Di Mauro Davrieux | 15 de mayo de 2026
Introducción
El Día Internacional de las Familias es una oportunidad para reflexionar sobre el valor de los vínculos que nos acompañan desde los primeros años de vida. En primer lugar, más allá de cómo esté conformada, la familia suele ser el primer lugar donde aprendemos a convivir, a sentirnos queridos y a construir nuestra forma de relacionarnos con el mundo.
La familia en la salud mental
Las relaciones familiares cumplen un papel clave en la salud mental y pueden influir tanto de manera positiva como negativa. Por un lado, la familia puede ser una fuente de apoyo emocional que nos ayuda a sentirnos escuchados, valorados y acompañados. De este modo, estos vínculos brindan seguridad, contención y contribuyen a fortalecer la autoestima.
Sin embargo, también es importante reconocer que ciertas dinámicas familiares pueden generar malestar. Situaciones como conflictos persistentes, expectativas poco realistas, sobreprotección, negligencia o diferentes formas de abuso pueden impactar negativamente en el bienestar emocional de sus integrantes.
No existen familias perfectas
Los conflictos forman parte natural de la convivencia familiar. Por eso, más que evitarlos por completo, lo importante es aprender a gestionarlos de manera saludable, a través del respeto, el diálogo y la empatía.
Si bien no existen familias perfectas, sí existen vínculos que pueden cuidarse y fortalecerse en la vida cotidiana. En este sentido, revisar la forma en que nos comunicamos, escuchamos y acompañamos a los demás puede abrir la puerta a cambios positivos que favorezcan el bienestar de todos los integrantes de la familia.
Por ejemplo, es común que surjan discusiones por temas cotidianos como el uso del celular, las responsabilidades del hogar o el cumplimiento de horarios. Cuando estas situaciones se abordan únicamente desde el enojo o los reproches, el conflicto suele intensificarse. En cambio, cuando se abre un espacio de diálogo para escuchar lo que cada uno siente y necesita, es más probable encontrar acuerdos y fortalecer el vínculo.
Pequeñas acciones que fortalecen los vínculos
- Practicar la escucha activa: Por ejemplo, cuando un hijo cuenta algo que ocurrió en la escuela, evitar responder rápidamente con consejos o juicios y, en cambio, escuchar con interés y preguntarle cómo se sintió.
- Crear momentos sin pantallas: Por ejemplo, acordar que durante la cena nadie utilice el celular y aprovechar ese momento para hablar sobre cómo estuvo su día.
- Fomentar una comunicación respetuosa sin atacar al otro: Por ejemplo, en lugar de decir: “Nunca me escuchas.” Se puede decir “Me gustaría que podamos hablar un momento con más tranquilidad, esto es importante para mí.”
- Realizar actividades en familia: Por ejemplo, cocinar juntos el fin de semana, salir a caminar, ver una película o jugar a un juego de mesa.
- Interesarse por las emociones de cada integrante: Por ejemplo, dedicar unos minutos al día para conversar sobre cómo estuvo el día o si hubo algo que los haya preocupado o alegrado.
Cuidar los vínculos, cuidar la salud
Desde el Centro de Psicoterapia Di Mauro Davrieux, promovemos espacios de escucha y acompañamiento para fortalecer los vínculos familiares y favorecer el bienestar emocional de niños, adolescentes y adultos.
En definitiva, el Día Internacional de las Familias es una invitación a valorar lo cotidiano y recordar que cuidar los vínculos también es cuidar la salud mental.
Artículo revisado por Mag. Daniel Davrieux| Director.
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